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Entre 1275 y 1293, un monasterio de Agustinos fue construido en el actual lugar de ’t Hof. El monasterio fue un regalo del conde Floris V de Holanda a la orden de los monjes de San Agustín. La Statenzaal (sala de los estados) era un refectorio, el cuarto delantero era la cocina, y el Groene Zaal (sala verde) arriba era el dormitorio.
A través de los siglos, el complejo de ’t Hof tenía varios papeles. El ayuntamiento se reunía allí, se administraba justicia, y se organizaban grandes fiestas y recepciones para visitantes importantes de Holanda o del extranjero. Carlos I, Felipe II y el Duque de Alva fueron huéspedes en el monasterio. Incluso Guillermo I de Orange-Nassau y el conde de Leicester vivieron en ’t Hof durante un tiempo.
Por iniciativa de Dordrecht, la primera Vrije Statenvergadering (reunión de estados libres) fue celebrada en la Statenzaal en 1572. Doce ciudades (estados) renunciaron a Felipe II, y reconocieron a Guillermo I de Orange-Nassau como su estatúder. Este fue el principio del estado de los Países Bajos. Los escudos de las doce ciudades se pueden ver en los cristales emplomados de la Statenzaal.
En 1585, el monasterio fue embellecido para convertirlo en un sitio más apto para reyes. Allí, el Príncipe Maurits y el Príncipe Frederik Hendrik, ambos hijos de Guillermo I de Orange-Nassau, instalaron su cuartel general en la guerra contra España. Por eso, al complejo renovado le pusieron el nombre de Prinsenhof (Corte de los Príncipes), en el habla popular ‘t Hof. Tuvo un papel importante como lugar de reuniones durante las negociaciones de paz con España en 1648. Después, perdió importancia rapidamente.
En 1835, el ayuntamiento de Dordrecht compró el complejo, pero no sabía realmente qué hacer con él. En los años sesenta del siglo XX, incluso consideraron destruirlo completamente, porque el edificio estaba en muy mal estado. Afortunadamente, se decidió restaurarlo. La restauración se llevó a cabo entre 1969 y 1972, y ‘t Hof.
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